jue 33a. Ordinario año impar (Id=766)

Primera Lectura

Nos mantendremos fieles a la alianza de nuestros padres

Lectura del primer libro de los Macabeos
2, 15-29

En aquellos días, los enviados del rey Antíoco, encargados de hacer renegar de su religión a los
judíos, llegaron a la ciudad de Modín para obligarlos a sacrificar a los ídolos. Muchos israelitas
se les sometieron; en cambio, Matatías y sus hijos se les opusieron tenazmente. Los enviados
del rey se dirigieron entonces a Matatías y le dijeron:
"Tú eres un hombre ilustre y poderoso en esta ciudad y cuentas con el apoyo de tus hijos y de
tus hermanos. Acércate, pues, tú primero y cumple la orden del rey como la han cumplido todas
las naciones, los hombres de Judea y los que han quedado en Jerusalén. Así, tú y tus hijos
serán contados entre los amigos del rey y serán recompensados con oro, plata y muchos
regalos".
Matatías les contestó con voz firme:
"Aunque todas las naciones que forman los dominios del rey obedezcan sus órdenes y
renieguen de la religión de sus padres, mis hijos, mis hermanos y yo nos mantendremos fieles a
la alianza de nuestros padres. ¡Dios nos libre de abandonar nuestra ley y nuestras costumbres!
No obedeceremos las órdenes del rey ni ofreceremos sacrificios a los ídolos, porque así
quebrantaríamos los mandamientos de nuestra ley y seguiríamos un camino equivocado".
Apenas había acabado de hablar Matatías, un judío se adelantó, a la vista de todos, para ofrecer
sacrificios a los ídolos en el altar, conforme al decreto del rey. Al verlo, Matatías se indignó,
tembló de cólera y, en un arrebato de ira santa, corrió hasta el judío y lo degolló sobre el altar.
Mató, además, al enviado del rey que obligaba a hacer sacrificios, y destruyó el altar. En su celo
por la ley, imitó lo que hizo Pinjás contra Zimrí, el hijo de Salú. Luego empezó a gritar por la
ciudad:
"Todo aquel que sienta celo por la ley y quiera mantener la alianza, que me siga".
Y, dejando en la ciudad cuanto poseían, huyeron él y sus hijos a las montañas. Por entonces,
muchos judíos que buscaban la justicia y querían ser fieles a la ley, se fueron a vivir al desierto.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 49

Dios salva al que cumple su voluntad.
Qui inmaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

Habla el Dios de los dioses, el Señor, y convoca a cuantos viven en la tierra. En Jerusalén, dechado de hermosura, el Señor se ha manifestado.
Dios salva al que cumple su voluntad.
Qui inmaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

Congreguen ante mí a los que sellaron sobre el altar mi alianza. Es Dios quien va a juzgar y el cielo mismo lo declara.
Dios salva al que cumple su voluntad.
Qui inmaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

Mejor ofrece a Dios tu gratitud y cumple tus promesas al Altísimo, pues yo te libraré cuando me invoques y tú me darás gloria agradecido.
Dios salva al que cumple su voluntad.
Qui inmaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
No endurezcan su corazón, como el día de la rebelión en el desierto, dice el Señor.
Hódie, nolíte obduráre corda vestra, sed vocem Dómini audíte.
Aleluya.

Evangelio

Si comprendieras lo que puede conducirte a la paz

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
19, 41-44

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y contempló la ciudad, lloró por ella y
exclamó:
"¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz! Pero eso está oculto a tus
ojos. Ya vendrán días en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te atacarán
por todas partes y te arrasarán. Matarán a todos tus habitantes y no dejarán en ti piedra sobre
piedra, porque no aprovechaste la oportunidad que Dios te daba".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

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